viernes, 27 de diciembre de 2013

LAS LLAMAS SE APODERAN DEL SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LA BARCA EN MUXÍA
Nos llega la fatal y terrible noticia de que un pavoroso incendio ha calcinado el emblemático Santuario de la Virgen de la Barca, en el municipio coruñés de Muxía. Amanecía el día de Navidad cuando se produjo el triste suceso.
Entrada a Muxía
“El regidor de la localidad reconoce que el edificio está completamente destrozado y que el fuego se originó como consecuencia de la caída de un rayo. Las intensas llamas han destrozado todo el Santuario, salvándose apenas algunas imágenes, y con el retablo principal totalmente deteriorado. Los retablos laterales del templo han resultado quemados, aunque no en su integridad, y sólo se han salvado de las llamas elementos como bancos o confesionarios.
Santuario al fondo
La bóveda central se mantiene en pie, aunque los técnicos consideran que podría caer también. La madera y el tejado de pizarra que cubrían la citada bóveda se quemaron y los restos cayeron al interior. La estructura externa y las torres del frontal se han mantenido en pie. No resultó dañado el original de la Virgen de la Barca, ya que se guarda en una casa particular de Muxía. No así la réplica que resultó completamente calcinada.”
Ante el santuario
Reflexión en un lateral
Según la leyenda, la Virgen llegó en una barca de piedra hasta las costas del actual Muxía para encontrarse con el Apóstol Santiago y darle aliento en su difícil tarea de predicación. Al tocar tierra, la barca se rompió en mil pedazos dando lugar al conjunto rocoso que reposa a los pies del Santuario destacando las partes de la barca: la vela ( Pedra de Abalar), el barco ( Pedra dos Cadrís) y el timón (Pedra do Timón). Continúa la leyenda que la Virgen, como muestra de amor hacia el Apóstol, le donó una imagen suya, a quién Santiago levantó un altar bajo aquellas piedras (se supone que corresponde a la del Cadrís). Posteriormente apareció la talla de la Virgen y fue trasladada en procesión a la iglesia de la villa. Pero la imagen desapareció misteriosamente y volvió a su lugar de origen lo que obligó a levantar la iglesia allí al lado, que es donde estuvo durante muchos años.
Grupo de ACASSE-VA en 2.011
Así estaba antes
La primera ermita fue construida en el siglo XII y cobra gran importancia por el hecho de ser final de etapa de los peregrinos que, después de visitar al apóstol en Santiago, se dirigían a estas tierras del “Finis Terrae” para rendirse al pie de la Virgen. El templo actual, de estilo barroco, fue construido a principios del XVIII gracias al donativo de los Condes de Maceda, cuyas cenizas se encuentran en unos sepulcros dentro del santuario.
Su planta es de cruz latina. En su interior destaca el retablo barroco obra del escultor Miguel de Romay. En él aparecen representados los doce apóstoles rodeando al camarín donde se encuentra la Virgen de la Barca. La actual edificación fue reconstruida en 1.719. La casa rectoral y el campanario-espadaña se construyeron posteriormente, la primera en 1.828 y el segundo en 1.834.
Cientos de peregrinos deciden finalizar su peregrinación acercándose a Fisterra o Muxía a unos 100 kilómetros de Santiago. Quien se decide por esta última, no se puede imaginar las sensaciones que va a percibir. Pasado el puerto y la minúscula playa nos encontramos la iglesia de Santa María, con mezcla de románico de transición y gótico, en la parte baja del monte Corpiño. Unos cientos de metros más adelante aparece el infinito del océano que se confunde con el infinito del cielo reflejado en el granito del entorno. Y aquí se pone el final de una creencia que empuja y atrae a miles de peregrinos que por fe o curiosidad descubren la mágica historia de una Virgen.
Tanto la Xunta de Galicia como la Diputación y el Arzobispado de La Coruña se han comprometido en una pronta reconstrucción del Santuario jacobeo.

Estado del interior después del incendio
Si es así, seguiremos la ruta hacia la Costa de la Muerte con los ojos bien abiertos para disfrutar de la ingente belleza del paisaje, con las rocas invadiendo  el océano; los oídos atentos a los empujones de la mar y el romper de las olas contra los peñascos (en días de temporal llegan a chocar contra  los muros del Santuario); el corazón abierto para dar vía libre a todas las emociones que se pueden experimentar en este paraje de embrujo y el alma dispuesta a fundirse con el espíritu jacobeo que inunda el torno de este santuario de la Virgen de la Barca.
Las fotos anteriores al incendio corresponden a peregrinos de ACASSE-VA.

1 comentario:

rbca dijo...

Acasse-Va, volverá para ver la ermita reconstruida y poder disfrutar de un inigualable paisaje en la costa.